Zapatos de Pretty Ballerinas.
Conozco a Sil desde hace años, creo recordar que la seguí por su elaborado feed de Instagram cargado de fotografías analógicas, tiempo más tarde trabajaríamos juntos en varias entrevistas y shootings para GQ y Vanity Fair, donde ella era redactora. Si algún día Sil se casase, sabía que sería algo diferente. Y así fue, con Rubén y en Alcalá de Henares, rodeados de amigos y familia en una boda moderna y espontánea, pero donde cada detalle había sido seleccionado con mimo y mucho gusto.
Fue una boda para romper con lo canónico y probar nuestras nuevas cámaras Fuji, sus simulaciones de película, sorprender y dejarnos sorprender fuera de casa. Bajo estas líneas os cuento todo...
Dos días
Odio los horarios y las limitaciones, los planes bonitos no deberían entender de horarios; en lo de Sil & Rubén tuvimos dos días para estar junto a ellos y disfrutar de Alcalá. A la primera mañana y tras un buen desayuno en Bartolo nos dirigimos a la notaría al lado de la Plaza de San Diego, Sil brillaba con el vestido de novia de su abuela en un trendy y original giro acompañado de gafas de sol, botas, y el ramo de Flores Mercuriales. Tras la firma recibimos a la pareja entre aplausos y nos fuimos todos juntos a tomar el vermú en una taberna cercana.
Por las calles de Alcalá
Hacer una boda de localización no es poca cosa, el location scouting no puede quedarse como tarea pendiente, pero la luz de un tardío y agradable Octubre invitaban a callejear, comerse un pastel, disparar algún que otro flashazo y reírnos todos un buen rato. Tras un par de manzanas y un callejón, Sil y Rubén empezaron a soltarse y a dejar paso a la improvisación. Mientras yo disparaba en color, Alba me complementaba con su visión en blanco y negro, así recorrimos todos juntos lugares emblemáticos como el Teatro Cervantes o la plaza cercana de mismo nombre. Una valla de obra metálica nos serviría como fondo neutro y moderno para un beso en el hombro y un primer plano ramo en mano. El banco de piedra del Colegio San Ildefonso daría lugar a un duelo de miradas desafiantes de una Sil de portada de revista.
Sil & Rubén: Editorial pero muy natural
El segundo día sería todo un homenaje, empezamos la mañana con los preparativos de la pareja, Rubén en el piso junto a sus amigos y familia, Sil en el Hotel Casa y Fonda, maquillada infusión en mano por nuestra fav Cristina Hurlez. Alejandra Oria firmaba el vestido, adornado con dos lazos negros, Pretty Ballerinas calzaba de forma cómoda sin dejar de lado lo classy, y Flores Mercuriales por su lado nos traería el nuevo ramo de novia con tonos blancos, rosados y púrpuras. Paseamos juntos por la Plaza de Cervantes hasta La Terraza del Mercado entre halagos de locales y turistas, un ascensor nos llevaría hasta la cima, y entonces, lloverían los pétalos.
Diana Abdou además de invitada fue la encargada de la ilustración del sitting plan y de los menús, un bonito centro floral acompañaba a éstos en cada mesa. Ya con todos dentro el ambiente empezó a achisparse, el broche final a la cena sería la impresionante tarta de Sarina Castagnoli, un 12/10. Con las bengalas la música subió el volumen, y el resto es historia.
La boda de Sil & Rubén es el claro ejemplo de una boda joven, desenfadada pero curated, editorial aunque disfrutada, no forzada, sino vivida y recordada. Una boda en la que la fotografía recoge de manera natural espontaneidad y autenticidad sin dogmas ni premisas, tan solo composición, creatividad y conexión entre el fotógrafo, la cámara y el momento, sin mayor intervención. En estos dos días Alba y yo pudimos salir de nuestra zona de confort con una pequeña X100V, una flamante X-H2s y una Instax Square, dejar de lado la operación casi quirúrgica de las Sony fue renovador y nos ha hecho replantearnos todo nuestro futuro fujo de trabajo, hacia algo más orgánico, pausado, disfrutable y conectado con el momento, eso de lo que creemos recordar que iba la fotografía.
¡Nos vemos en la próxima!
- Alba y Pablo -
Romanticismo del instante: Fujifilm Instax
Acostumbrados a la inmediatez de lo digital y lo efímero, el papel y el químico, lo que se puede tocar y sentir, se ha convertido en la mayor de las sofisticaciones, y es que a veces volver atrás es acertar (solo a veces).
En la boda de Sil & Rubén decidimos probar varias cámaras Fujifilm Instax para retratar a todos los invitados de la boda durante el cóctel, el éxito no pudo ser mayor. La intención era crear un mural con las fotografías de todos los invitados, pero tan pronto salía cada flash y cada instantánea, se nos escapaban de las manos. A los 5 minutos cada pareja o grupo de amigos tenían un bonito recuerdo recién revelado en su bolsillo. 70 instantáneas que hoy adornan neveras y tableros por medio mundo, recordando aquella bonita tarde en Alcalá de Henares.